Cómo mantener un corazón dispuesto y enseñable

Un corazón dispuesto no se mantiene así por accidente; aprender a mantener un corazón enseñable significa invitar a Dios a nuestros pensamientos y acciones cada día. Al hacerlo, Su Espíritu nos ayuda a despojarnos del orgullo y a ver a los demás con un amor mayor.

Doctrina y Convenios 112:13 dice:

«si no endurecen sus corazones, y no endurecen su cerviz contra mí, serán convertidos, y los sanaré.».

EL Élder Ronald M. Barcellos, en su discurso“El Señor mira el corazón” dice:

«El Salvador enseñó que si nuestros corazones están completamente orientados hacia Él, gracias a Su sacrificio expiatorio, podemos ser bendecidos con la fuerza y los dones espirituales que necesitamos para superar nuestros desafíos mortales, resistir la tentación, recibir orientación y entendimiento, y sentir gozo y paz en nuestras vidas».

¿Qué causa un corazón duro?

Un corazón duro es el resultado de un comportamiento aprendido. Si miramos el ejemplo de Lamán y Lemuel, vemos que su corazón se endureció porque dejaron de orar, dejaron de escuchar al profeta y dejaron de importarles los mandamientos. Se enfocaron en lo negativo y permitieron que la ira, los celos y la rebelión los consumieran.

En contraste, Nefi tuvo un gran deseo de conocer la verdad. Siguió a su padre, guardó los mandamientos y oró con fe y humildad. Como resultado, fue el Señor quien ablandó su corazón.

A diferencia de sus hermanos mayores, Nefi tuvo el deseo de aprender y creer, estuvo dispuesto a seguir a su padre profeta y oró con fe y humildad.

Cómo mantener un corazón dispuesto y enseñable

  • Practica la «interrupción espiritual»: Cuando sientas que surge la irritación o el espíritu de crítica hacia los demás, detente y pregúntate: «¿Qué intenta enseñarme el Señor en este momento?». Esto crea un espacio para la humildad y permite que el Espíritu Santo redirija tu respuesta.
  • Cambia la perspectiva en tus relaciones: Elige una relación que esté tensa o difícil en este momento. En lugar de hacer una lista de los errores de esa persona, escribe las formas en que nuestro Padre Celestial podría estar viéndola, y ora pidiendo la capacidad de adoptar al menos una de esas perspectivas.
  • Sirve en lo oculto: Sal con frecuencia de tu zona de confort buscando oportunidades para ministrar a otros de maneras discretas e incluso inconvenientes. Esos pequeños momentos de sacrificio no reconocido moldean y refinan el corazón de una manera mucho más profunda de lo que el servicio cómodo o público jamás podría lograr.

Día tras día, si vivimos de acuerdo con lo que creemos y oramos por un corazón enseñable como lo hizo Nefi, el Señor nos sanará. A través de la Expiación de Jesucristo, nuestro corazón será reparado, ablandado y verdaderamente convertido.

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